El ánimo y nuestro cuerpo

Modificar nuestra postura corporal hace que nos sintamos mucho mejor, más fuertes y seguros.

Nuestra postura suele ser el reflejo de cómo nos sentimos interiormente. Un buen ejemplo es el de un deportista ganador o el de una persona con mucha confianza en sí misma, su porte, su mirada, su manera de caminar derrochan seguridad y confianza ante la vida. En cambio, las personas con una autoestima baja a menudo tienen una actitud física de desánimo: los hombros caídos, la mirada hacia el suelo. Su lenguaje corporal habla de su falta de confianza. El cuerpo es una fuente de información. Nos habla, nos expresa en todo momento que nos pasa, solo tenemos que aprender a interpretar ese lenguaje. La Osteopatía nos ofrece la posibilidad de interpretar esa información, de ser conscientes ya que esto es el primer paso de la transformación física y emocional de nuestro cuerpo. En nuestro día a día podemos adoptar pequeños cambios que nos ayuden, si nos sentimos tristes el cuerpo tiende a encogerse; pero si enderezamos la espalda, nuestra mirada permanece firme, al frente, nuestro ánimo experimenta un cambio.

“Nuestra vida deja una huella en nuestro cuerpo”

Artículo de revista Mente Sana